A continuación les dejo un cuento ambiental como ejemplo:
“Vacaciones Forzozas”
Érase una vez, un caluroso día de verano, en un bosque de Tenerife, llamado Las Raíces. En éste vivían tres amigos: Pichi, un pequeño pinzón azul, que volaba felizmente entre los árboles, Federico, el lagarto con la cola más larga del monte, que se paseaba presumiendo de que ningún niño le había cortado ni un trocito de su colorida cola y junto a ellos siempre brincando estaba el conejito Bunnie, con sus largas orejas y su esponjoso rabo, blancos como la leche.
Una mañana, como tantas otras, Pichi el pinzón se despertaba muy temprano para poder aprovechar el día, volaba por encima de los árboles para comprobar que todo estaba bien, cual guardabosques profesional, una vez comprobado se acercaba a la madriguera de Bunnie, despertándolo con su dulce canto mañanero:
- ¡Pio, pio, pi, pio, pio, pa! ¡Bunnie despierta ya!
- ¡Ayy! Que buen día hace, está genial para ir a recoger piñas y pinocha. Avisemos a Federico, seguro que este solito le encantará.
Juntos se dirigieron al muro de piedras donde habitaba el presumido lagarto:
- ¡Federico, perezoso, levanta que hace un día hermoso! – dijo el conejo Bunnie
- Quién interrumpe mis estupendos sueños, me estaba comiendo un apetitoso tomate – dijo Federico.
- Venga Federico, no seas vaguito, vamos a buscar piñas y pinocha para hacer las camas de la casita de veraneo, que nos vamos este fin de semana a la zona alta del bosque.
Tras esperar diez largos minutos, a que el presumido Federico se acicalara para salir de su casa, por fin emprendieron el largo camino hacia la zona alta del bosque, donde se encontraban las mejores piñas y la pinocha más fresca del monte. Juntos iban cantando y disfrutando del paisaje, hasta que un extraño olor les invadió la nariz…
- ¡Foos! Que olor más horrible, ¿de dónde viene? – dijo Federico
- Pichi vuela a ver si ves de donde viene ese olor tan horrible- dijo Bunnie
- ¡Oh no!, no se ven las copas de los árboles, todo está cubierto de un humo espeso y negro, y se ven unas enormes llamaradas acercándose. – informó Pichi desde las alturas.
- ¡¡Huyamos!! – dijeron todos al unísono.
Comenzaron a correr los tres lo más rápido que podían para salir del bosque, antes de que las llamaradas los atraparan. En estado de pánico, llegaron a un lugar muy parecido a sus casas. En él había hierba para comer, un muro donde estirarse a coger el sol y unos hermosos árboles frutales en dónde Pichi se sentía en el paraíso.
Al ver esto comenzaron a relajarse y Pichi voló para comprobar que el fuego no les seguía y vieron que se habían alejado lo suficiente del mismo. De repente oyeron unos pasos:
- ¡Hola!, ¿quiénes son ustedes?, ¿cómo han llegado a mi jardín? – dijo un pequeño y simpático niño.
- Somos Pichi, Bunnie y Federico, vivimos en Las Raíces, y esta mañana paseando hemos visto cómo se quemaba nuestro hogar y hemos salido corriendo hasta llegar aquí.- dijo muy acelerado Pichi.
- ¿Podrías ayudarnos?, no sabemos cómo apagarlo nosotros solos – dijo Bunnie
- Claro que sí – dijo el niño – mi padre es el guardabosque, él os ayudará, voy corriendo a avisarlo.
El niño fue corriendo a buscar a su padre para contarle lo sucedido y pedirle que avisara a todo el pueblo para que lo ayudara y extinguirlo lo antes posible y así evitar que más casas como las de sus nuevos amigos quedaran calcinadas por el fuego.
El padre al oír esto, puso en marcha el plan de emergencias contra los incendios forestales, todos estaban prevenidos de que esto podría suceder, ya que es en verano cuando estos incendios son más frecuentes. En menos de una hora ya todos los del pueblo estaban en Las Raíces con todos los utensilios necesarios para acabar con el fuego. Pronto acabaron con él y pudieron valorar los daños y los animales afectados.
Al guardabosque con la ayuda de su hijo se les ocurrió la gran idea, de trasladar a los animales afectados por el incendio al Monte de La Orotava, ya que éste era muy parecido a su antiguo hogar y allí podrían vivir felices hasta que Las Raíces volviese a regenerarse.
Para asegurarse de que los animales volvieran a tener un hogar en condiciones en Las Raíces el guardabosque creó un plan de ayuda a los animales, en el que la gente del pueblo ayudaría a los animales como Pichi, Federico y Bunnie a crear sus nuevos hogares.
Así vivieron junto con los animalitos de La Orotava el pinzón Pichi, el lagarto Federico y el conejo Bunnie, aumentando el tamaño del grupo con sus nuevos vecinos.
Y colorín colorado, esta animalada se ha acabado.
Realizado por: Romina Cabrera Martín, Daniel de Armas Dorta, Gema Dorta Cabello, Adriana Guijarro García, Beatriz Pérez Orive y Beatriz Pérez Rodríguez.
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